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Abstract

<p>El pensamiento crítico se ha asociado históricamente con la educación formal, la argumentación racional, la evaluación de evidencia y la toma de decisiones fundamentadas. Sin embargo, en el contexto contemporáneo su relevancia excede el ámbito académico. La expansión de plataformas digitales, la sobreabundancia de contenidos, la circulación acelerada de información, la desinformación, la polarización y el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial han modificado las condiciones bajo las cuales las personas buscan, interpretan y validan conocimiento. Este artículo propone una revisión narrativa sobre el pensamiento crítico en la era del ruido informativo, entendido no solo como exceso de información, sino como una combinación de volumen, velocidad, fragmentación, baja trazabilidad, carga cognitiva, señales emocionales y dificultad para distinguir información confiable de contenido irrelevante, manipulado o falso. A partir de literatura sobre pensamiento crítico, alfabetización informacional, sobrecarga informativa, desinformación, sesgos cognitivos, redes sociales e inteligencia artificial, se plantea que el problema actual no consiste únicamente en acceder a información, sino en desarrollar criterios para evaluarla, contextualizarla y utilizarla de manera responsable. El texto sostiene que el pensamiento crítico debe entenderse como una práctica de regulación del juicio: una competencia educativa, ciudadana, profesional y personal para orientarse en entornos donde la atención se disputa, la evidencia se fragmenta y la apariencia de conocimiento puede producirse con facilidad.</p>

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Keywords

pensamiento crítico información como para

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